Para nosotras, las mujeres, encontrar el peluquero adecuado es casi un milagro. Especialmente cuando tenemos el cabello afro. Muy pocos especialistas saben cómo cuidar nuestras melenas tan secas y rizadas. A menudo, incluso dudamos en ir a la peluquería por miedo a salir de allí con ganas de llorar y de raparnos completamente la cabeza. Pero no os preocupéis, os daré algunos pequeños trucos para encontrar A ESE peluquero y que nunca más volváis a tener el cabello destrozado.
No sé vosotros, pero para mí, la cita en la peluquería es una verdadera prueba. Corte fallido, color descolorido, peinado descuidado, desrizado abominable, lo he vivido todo y, sobre todo, lo peor. Así que, desde que encontré al peluquero que necesito, me siento en la obligación de compartir algunos consejos para que vosotros también encontréis al experto capilar que os conviene.
1. No te fíes de la decoración
Aunque no parezca gran cosa, la decoración de la peluquería no significa nada. Sí, tu peluquero es peluquero y no arquitecto o decorador de interiores. Se trata sobre todo de ver si el establecimiento está limpio y no si está bien decorado. Por ejemplo, esos salones de grandes cadenas como Franck Provost, ultra modernos y de diseño, que nos venden un sueño visualmente pero que consiguen disgustarnos al estropearnos el corte. Y además, aunque tu corte sea lamentablemente fallido, tendrás que desembolsar una suma astronómica por haberte desfigurado. En resumen, a evitar. Moraleja: prefiere un excelente artesano en un lugar humilde con un estilo no genial, antes que un muy mal peluquero en un lugar magnífico.
2. Observa los cortes de pelo de los peluqueros del salón
Aunque no es una fatalidad, los peluqueros que trabajan en el mismo salón se peinan entre ellos. Un poco como las aprendices de esteticista, lo que parece bastante lógico y económico. Y esto puede ayudarte a encontrar A TU peluquero. Para ello, basta con observar atentamente a sus compañeros de trabajo. Es un buen barómetro: si te gustan sus cortes, el tuyo también será sin duda de tu agrado.
3. Tu peluquero debe ser atento
Antes de cortar o pasar al champú, reconocerás a un buen peluquero por su capacidad de atención. Reconocerás enseguida a la persona que solo está ahí para cobrar y que solo sabe hacer un corte... El buen peluquero te pedirá detalles sobre lo que deseas. Debe preguntarte qué te gusta y conocer tus hábitos de peinado. El experto sabe que no se puede hacer el mismo corte a una mujer que nunca se pasa la mano por el pelo y a otra que se hace el brushing todas las mañanas.
4. Te toca el pelo
Además de tener una conversación real contigo, el buen peluquero te toca el pelo para comprender su naturaleza. Ojo, esto tampoco debe llevar horas. Un toque profesional no es repetitivo. Si lo es, se trata de un charlatán que quizás intenta ocultar su incompetencia. El buen peluquero hará este gesto solo una o dos veces. Pero el paso es obligatorio: debe ver cómo se asientan los volúmenes.
5. Te aconseja
Y finalmente, el peluquero debe saber decirte no, por tu propio bien. Esto demuestra que no solo piensa en tu dinero, sino también en ti, en lo que te sienta bien y, en última instancia, en tu bienestar. Debe negarse a hacerte un peinado que no te favorezca o que no se adapte a la naturaleza de tu cabello. Incluso puedes ponerlo a prueba pidiéndole un flequillo, un color improbable, que sabes perfectamente que no te va a quedar bien. Si acepta, ¡sal corriendo!